Cine
Jue.17.May 20:30
Fundación CB - Mérida, Mérida

120 PULSACIONES POR MINUTO – Cannes en Extremadura
120 battements par minute
Francia, 2017 143’
Dirección: Robin Campillo
Guión: Robin Campillo, Philippe Mangeot
Reparto: Nahuel Pérez Biscayart, Adèle Haenel, Yves Heck, Arnaud Valois
Fotografía: Jeanne Lapoirie

París, principios de los años 90. Un grupo de jóvenes activistas intenta generar conciencia sobre el SIDA. Un nuevo miembro del grupo, Nathan, se quedará sorprendido ante la radicalidad y energía de Sean, que dedica todos sus esfuerzos a su compromiso con la causa y a la lucha.
2017: Festival de Cannes: Gran Premio del Jurado
2017: Premios César: 6 premios incluyendo mejor película, guion original y montaje
2017: Premios del Cine Europeo: Mejor montaje. 3 nominaciones

Lejos de cualquier ánimo metafórico, paródico o alegórico, la idea de 120 Pulsaciones por Minuto es acercarse a la realidad pero desde su más elemental fisicidad. La cámara choca con los cuerpos buscando la certeza de su dureza, de su claridad, de su dolor. Y así, el espectador es invitado a compartir con los personajes la ira, la fiebre y hasta el sudor. Todo en el límite exacto de la piel. Se cuenta el movimiento de los activistas que a principios de los años 90 lucharon por hacer visible el sida. Y la estrategia es recorrer el trayecto que va desde el fragor del movimiento puramente político a un calor mucho más íntimo y cercano. En efecto, la película vive exactamente en el reconocimiento y descripción de un sentimiento que empieza exigido únicamente por la necesidad de justicia y acaba en la pudorosa y libre cercanía de la carne. Suena críptico y, en realidad, todo es piel. Por supuesto, es cine social, pero, y esto es lo relevante, construido no como proclama o ofensa sino como celebración.

Sabiamente, el director coloca justo al final un desenlace que libera y hasta justifica buena parte de las dudas que arrastra la película. Cuando amenaza el riesgo del reportaje, de la narración demasiado entusiasta y lineal, de repente, a modo de ruptura, surge como casi un milagro una de las más bellas, pudorosas e intensas escenas de duelo vistas en mucho tiempo. Es la realidad, es el sida, pero por dentro. (Luis Martinez, El Mundo)