Conciertos
Dom.20.May 20:30
Escenario Santander, Santander

Willie Nile nació en Buffalo, Nueva York, en 1949. En los 70 se trasladó a Nueva York tras doctorarse en Filosofía y en Literatura Inglesa en la Universidad de Nueva York en Buffalo. “Era un poeta” recuerda. “Leía a Keats, Sheiley, Blake, Whitman y Rimbaud; entonces descubrí a Ginsberg, Corso y todos los poetas de la generación beat”. Nile estudió piano desde los ocho años y aprendió a tocar la guitarra pocos años después. “Tenía todos esos poemas que había escrito. Un día me senté al piano, combiné los textos con la música y empecé a escribir canciones”. Sus canciones son indudablemente roqueras, aunque tocadas por todas sus influencias -tanto musicales como literarias- que le han afectado desde su infancia en el norte del estado de Nueva York. Su abuelo era un pianista de vodevil que solía acompañar a Bill “Bojangles” Robinson y a Eddie Cantor; sus tíos tocaban en una banda de boogie-woogie; y sus hermanos mayores trajeron a casa los singles de Elvis, los Everly Brothers, Buddy Holly y Fats Domino. Los Beatles, Stones y Dylan fueron también grandes influencias. En la universidad empezó a publicar sus poemas en varios periódicos y a mandar sus libros a las editoriales, aunque la música pronto tomó la delantera. En los veranos solía hacer autostop hasta Nueva York para rondar por el Greenwich Village. “Tras la universidad decidí trasladarme a Nueva York y grabar un disco. Era un novato, pero Nueva York fue una gran inspiración para mí como escritor y así empecé a tocar. Fue duro. Estaba casado, tenía hijos. Trabajaba todo el día y seguía por la noche tocando en clubs y escribiendo canciones”. No podía permitirse comprar un piano, así que para practicar se iba a las tiendas de instrumentos fingiendo que quería comprar uno y así tocar durante un rato. “Conocía todas las tiendas de Nueva York”.